02 El efecto Donald Trump en los impuestos de México

El año 1994 representó para nuestro país uno de los que ha tenido más sucesos de los últimos tiempos; agitación política y enfrentamientos con el EZNL marcaron aquél año, sin embargo; un hito en la historia contemporánea fue el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que desde entonces ha servido a los tres Estados firmantes (México, Estados Unidos y Canadá) como una fuente de desarrollo económico muy importante a nivel mundial, el cual actualmente sirve en beneficio de 579 millones de personas, no obstante; el nuevo presidente de los Estados Unidos Donald Trump, ha manifestado estar en contra del TLCAN prometiendo su renegociación o incluso su cancelación.

En medio de una elección controvertida, Trump se hizo Presidente gracias a que reavivó algunos de los rencores del pueblo estadounidense, utilizando un discurso totalmente racista, Trump convenció a su pueblo de la injusta negociación del TLCAN con México, recordando los orígenes de nuestras relaciones bilaterales históricas (Como en 1847 los Estados Unidos arrebataron el territorio norte a México so pretexto de injusticias con su población que no eran ciertas).

Habrá que recordar que al inicio del TLCAN, en Estados Unidos las principales organizaciones sindicales se opusieron a la firma porque temían que la mano de obra mexicana, al ser más barata, propiciara que muchas industrias prefirieran emplear a los obreros mexicanos y faltaran empleos para sus trabajadores; adicionalmente organizaciones civiles y políticas se oponían a abrir el mercado con México, argumentando muchas variantes, hubo muchas discusiones, para lograr la aprobación del acuerdo, el Gobierno mexicano invirtió mucho dinero en publicidad con la finalidad de convencer a los congresistas de Estados Unidos para que votaran a favor. El TLCAN entró en vigor el 1 de enero de 1994 y afianzó a Estados Unidos como gran potencia, mientras que México consiguió prestigio en el exterior.

Y es que el acuerdo no sólo beneficia a México con más de 500 mil empleos en distintos sectores, ha dado una gran vitrina comercial para la venta de nuestros productos, lo que México le vende al mundo como petróleo, café, jitomate, tequila, plata, etc.ha crecido al doble desde 1993, además nuestra nación ha podido intercambiar productos, conocer y dar a conocer su respectivo patrimonio cultural.

Uno de los beneficios más importantes de firmar este tipo de acuerdos es una reducción arancelaria (entiéndase arancel impuesto a la importación o exportación) que se da para fomentar el libre comercio de los productos, así por ejemplo; importar un par de zapatos a México representa un 10 por ciento de impuesto a la importación (IGI) a pagar sobre el valor de los zapatos, sin embargo; si México tiene algún acuerdo firmado con el país de origen de los zapatos, se hace una reducción del arancel, que en muchas ocasiones representa una exención del IGI, así el Gobierno mexicano deja de obtener impuestos de importación pero los productos mexicanos obtienen libre entrada en los países socios, pagando aranceles preferenciales o incluso de igual manera exentos.

Entonces la pregunta es ¿Qué pasaría si Trump cumple con sus intenciones de eliminar el TLCAN con México?; según cifras de CNN, dejarían de cruzar la frontera aproximadamente mil 400 millones de dólares diariamente, si esa situación se diera tanto mexicanos como estadounidenses dejarían de exportar sus productos al mismo nivel, y los que cruzaran la frontera pagarían impuestos a la importación, encareciendo el bien y generando una inflación generalizada en ambos países (la inflación se calcula a través del incremento de los precios de los productos de la canasta básica, algunos de ellos se verían afectados por la desaparición del acuerdo) así productos como la tortilla o derivados del maíz incrementarían su valor porque importamos la mitad de nuestro consumo interno a Estados Unidos, por otra parte productos como el petróleo y sus derivados que Estados Unidos importan de México para su consumo, se volverían un lujo para ellos, por lo cual a ninguno de los dos países les conviene renegociar o eliminar el TLCAN.

Algo que quizá Donald Trump ni Enrique Peña Nieto han imaginado, es que, al eliminar el libre comercio, incrementar las tasas de los impuestos en favor de una política proteccionista para Estados Unidos y el recelo bilateral, México podría convertirse en algún momento en un paraíso fiscal (lugar que se caracteriza por aplicar un régimen tributario favorable a los ciudadanos y empresas no residentes que se domicilien a efectos legales en el mismo) para Estados Unidos, lo cual acrecentaría sin dudas el problema, ya que México con intenciones de hacer negocios con mercados similares, intentaría atraer las inversiones a más bajo costo, hecho que los grandes millonarios del mundo podrían utilizar para hacer un mal uso.

Sin dudas el tema por sí sólo es largo y, con las circunstancias actuales se vuelve impredecible, un Gobierno estadounidense muy agresivo casi sin idea de política, un gobierno mexicano temeroso y aparentemente sin habilidades negociadoras, es aquí que México se encuentra en desventaja solo con una cosa, “su líder”; el presidente Peña quien no tiene simpatía con su pueblo, ha carecido de un plan para enfrentar a Trump, ambos tendrán la encomienda de sentarse a dialogar y negociar sobre temas fundamentales para TLCAN, la ventaja que tiene Trump es que él es un exitoso empresario que tiene en mente hacer un negocio con México también, sino yo pregunto ¿por qué Trump solo ha amenazado empresas automotrices y no ha amenazado a los bancos americanos establecidos en México, o a las empresas que vienen a invertir en la extracción de petróleo?

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Saludos,

Armando Pérez Ramírez

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